viernes

Atando cabos y tejiendo.

Contenido



Pensar en competencias
Bases de la propuesta del taller
Proceso para incorporar las CG en actividades de aprendizaje
Propósitos de las actividades de aprendizaje
¿Qué es y qué no es el taller?


Antes de entrar en materia les invitamos a jugar con una idea: la educación es una TIC. Para jugar vayamos letra por letra.
T: Como una forma de intervención en los procesos de aprendizaje y de enseñanza, la educación puede ser considerada una tecnología.
I: Vista de la manera más simple y reducida, la educación es un proceso de información: un sujeto (profesor) enseña (informa) a otro sujeto (alumno).
Hasta aquí, en lugar de ser una TIC, la educación se reduce a una TI. Pero puede alcanzar otros horizontes, por ejemplo, cuando no se queda en la TI sino que alcanza a ser una TIC. ¿Pero qué significa la “C” de "TIC"?
C: Puede tener cuatro sentidos: comunicación, conocimiento, construcción colectiva o compartir para construir y conocer.
En cualquiera de los cuatro sentidos que se tome, es necesario considerar que en todo proceso educativo quedan cabos sueltos que pueden ser anudados, con los que se factible ensayar otros amarres y con ello elaborar tejidos diferentes, porque el aprendizaje no es definitivo, ni concluido ni concluyente.
Si pensamos en términos de conocimiento, de construcción colectiva y de compartir, bien quedan las palabras de Abu al-Walid ibn Ahmad ibn Rushd (Averroes): Aquél que no sabe cómo está hecho el nudo no podrá deshacerlo; aquél que sabe podrá tejer con los nudos grandes redes. Sirva la imagen de Averroes para que no solo atemos cabos sueltos sino para que imaginemos otros tejidos.


Entramos en materia.


Primer amarre. En la educación como en la vida no se trata sólo de hacer cosas nuevas y diferentes. Es necesario ver las cosas de una manera diferente. No se trata de trabajar en competencias y seguir pensando solo en contenidos. Eso distorsiona la comprensión del proceso. Es necesario pensar en competencias y en los contenidos como elementos de las competencias. De este modo, si pensamos los contenidos de las asignaturas como conceptos ligados a habilidades que pueden orientarse hacia la sociedad o la naturaleza o hacia uno mismo, estamos pensando en competencias disciplinares y genéricas.


Segundo amarre. La base de la propuesta del taller no es la argumentación por sí misma (no ha sido un curso de argumentación) sino compartir con profesores una forma de diseñar actividades para que los estudiantes desarrollen competencias disciplinares al mismo tiempo que desarrollan competencias genéricas.


Tercer amarre. La otra base de la propuesta está en la práctica docente. No se trata solamente de incorporar el desarrollo de competencias en el diseño de actividades de aprendizaje, sino de que los profesores trabajemos en competencias desde nuestra propia práctica. Esto significa que los detalles, las pequeñas acciones que realizamos, por mínimos que parezcan, cuentan. Por ejemplo, en lugar de seguir siendo quienes contestamos preguntas, podemos convertirnos en quienes las proponen, quienes las sugieren, quienes invitan a formularlas, reformularlas o replantearlas.


Cuarto amarre. El acompañamiento es necesario porque el aprendizaje no se logra de una vez por todas ni de una vez para siempre; se logra por medio de aproximaciones diferentes y sucesivas.


Quinto amarre, primer nudo. La propuesta incluye trabajo colegiado para realizar varias actividades: 1) elegir competencias genéricas y de ellas uno o dos de sus atributos, 2) vivir la experiencia de aprender o desarrollar los atributos elegidos, 3) identificar las acciones o pasos que se siguieron para aprenderlo o desarrollarlo, 4) diseñar actividades propias de la asignatura en las que se realicen algunas de esas acciones o pasos, 5) reconocer los saberes de alguien que ha desarrollado ese atributo, 6) diseñar la evaluación con base en ese reconocimiento y 7) compartir la actividad que se ha diseñado con otros profesores para enriquecerla y mejorarla.


Quinto amarre, segundo nudo. Las actividades de aprendizaje tienen un propósito que es doble: propiciar el desarrollo de competencias disciplinares al mismo tiempo que la competencia genérica seleccionada. Dicho con un ejemplo: la actividad que diseñe el profesor debe servir para que los estudiantes aprendan a participar en actividades relacionadas con el arte o a comunicarse de manera eficiente ante distintos auditorios o a identificar sus fortalezas al aprender a balancear ecuaciones o al diferenciar los tipos de energía.
¿De qué depende este aprendizaje? En parte del tipo de los temas que se empleen, de los casos o hechos que el profesor lleve al aula. Así como los estudiantes hablan de ciertos temas de manera recurrente, podrían hablar de otros temas si como profesores los llevamos al aula y los convertimos en tema de conocimiento y valoración. Pero también depende en parte de las actividades que los estudiantes realicen con esos temas. Así como los estudiantes perciben al mundo de una forma, nosotros, a través de las actividades y los recursos, podemos hacer que se coloquen en otra perspectiva, que lo vean de diferente manera.


Sexto amarre. Los talleres han sido un escaparate para mostrar a los profesores que hay muchas y diversas maneras de realizar lo que se describen en el quinto amarre. Lo fundamental de esta propuesta es que los profesores tengan la experiencia de aprender un atributo, y de manera colegiada recuperen su experiencia y de ahí obtengan pasos para aprender y muestras de aprendizaje aplicables a su trabajo en aula.